sábado, 21 de marzo de 2009

Soneto XLVII


Mis ojos y mi corazón han hecho un pacto

y entre los dos buenos servicios se otorgan:

si mis ojos están hambrientos de miradas

o el corazón se ahoga en mil suspiros,


mis ojos le regalan un retrato de amor

y lo invitan a un festín de pinturas,

y el corazón ofrece hospitalidad

a los ojos necesitados de reposo de amor.


Así, aunque ausente, siempre estás en mi

presente porque nada te aleja.

Yo siempre estoy contigo: en ojos, en corazón.

No puedes alejarte, de ningún modo.


Aún dormido tu imagen regresa en sueños

y mi corazón regocija a mis ojos quietos.


William Shakespeare

No hay comentarios: